miércoles, 27 de abril de 2011

MARTA A: Hemos descubierto el fuego.

Un día por mañana me despertó un ruido muy fuerte. Una roca se había caído delante de nuestra cueva a causa de una gran tormenta.
Cerca había un árbol del que salían cosas naranjas. Los hombres asustados salieron para ver que pasaba.
Dentro de la cueva cayeron ramas llenas de lenguas naranjas y no nos costó mucho ver que eso nos sería muy útil.
Esas lenguas nos podían calentar, asustar a las fieras, iluminar la cueva y calentar la comida. Así seguro que era más buena.
A partir de ese día, mientras los hombres iban a cazar, nosotras hacíamos las tareas junto con los niños.
Por la tarde los hombres volvían con la caza y, aprovechando el buen fuego, preparábamos una buena comida.

2 comentarios:

  1. Hola Marta, soy Crispulina de la cueva de más abajo de tu casa, en la misma montaña.
    Nos gustaría poder tener esas curiosas lenguas naranjas que dices que son tan prácticas.
    ¿Cómo hacéis para crearlas? ¿Y para que no se marchen con el viento?
    Me parece muy práctico que puedan iluminar dentro de la cueva. Mis hijos tienen como deberes dibujar unos búfalos en las paredes de nuestra cueva como los que hay en el fondo de escritorio de este blog.
    ¿Nos pegamos unos gritos por la montañana y quedamos un día?

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  2. Hola, me llamo Pulolera. Quería conocerte y quería saber si algún día querías ir a pescar conmigo.

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